Soy lo que tú eres.

24 marzo, 2012 at 12:41 (literatura) (, , , , , , )

Sol:

Eres un artista del amanecer,

pintas de infinitas tonalidades el cielo,

y cuando me despiertas

te veo inundando los verdes valles

donde el horizonte está lleno de ti.

Luna:

Eres un ave nocturna,

elevando sus alas

rumbo al firmamento

y dejas secuelas en la noche,

agujeros de amor profético.

Viento:

Eres un canto de vida,

cuya voz es el silencio

que viaja veloz y sereno.

Vagas libre, sin impedimentos,

hacia un destino: la eternidad.

Noche:

Eres el misterio que no alumbra

con tu inmensa oscuridad desolada,

sin embargo tu tragedia es sucumbir

a la primera e imperiosa llamada del día.

Eres luciérnaga que muere ante la luz.

Paz:

Eres el camino que ya nadie transita,

perdida en el orgullo del hombre,

nadie te ve, porque están doliéndose.

Yaces en la cueva del ego, escondida.

Perdiéndote lejos, en alguna parte.

Amor:

Eres el que me busca sin descanso,

para que descanse en tu regazo,

el que sabe que lo necesito.

El que me llama y al cual nunca acudo.

no esperas nada, solo que atienda tu llamado.

Naturaleza:

Eres el poema vertido en el árbol

en espera de ser leído por alguien,

que grita sin cesar ser respetada.

Eres ocaso que, tristemente perece,

en la sombra de un viejo y caduco planeta.

Vida:

Eres aquello que alguna vez perdimos.

En el camino volveré a encontrarte intacta,

como si nadie jamás te hubiera robado.

Eres esa llama que se bate desnuda,

en una eterna lucha con la muerte.

Esta entrada es el resultado de otro poema, llamado “Soy”. La idea original es de una excelente amiga y escritora (transmitidora de emociones, como yo la llamo) @la_bio.

El mérito es completamente de ella, este servidor únicamente se limitó a ordenar palabras, anexar puntos y comas, si acaso me tomé el atrevimiento de darle un enfoque distinto a sus palabras.

Este poema es para ti

Maite

                                                                          AHE

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Warning sign

14 marzo, 2012 at 12:03 (literatura)

“Nightmare”  photo by: A. Pagliaricci

Buscando una señal de advertencia se ha perdido de la mejor parte de la vida, y se da cuenta muy tarde, encerrado en la burbuja de su soledad, de que quiere salir ahora que comienza a ahogarse. Le falta el aire y se asfixia, grita e intenta romper esas paredes, que aunque delgadas, lucen tan fuertes ante su debilidad, pide ayuda a grandes voces pero nadie lo escucha.

Entonces rendido, se sumerge aun más en esa oscuridad que tan bien conoce y que sabe, algún día acabará con él.

AHE

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Escribir por ella: musa y poetisa.

8 marzo, 2012 at 20:30 (literatura)

Comencé a escribir por ella, para que me notara, sobra decir que me marcó la vida. Hoy la recordé después de tantos años, todo sigue igual, el amor continua intacto. Sigue siendo la musa original, principio de todo, final de nada, origen y destino de mis letras.

Me acercó a la literatura cuando solo era otro joven más, con la cabeza llena de tonterías, me inundó de poesía, recitándome de memoria los veinte poemas de amor de Neruda, me enseñó a leer, solo para ella y a media voz, poemas de Sabines, como aquel que decía: “tu cuerpo está a mi lado fácil, dulce, calladoMe introdujo en el universo de García Márquez, de su Macondo, sus Cien años de soledad y su amor en los tiempos del cólera. Con su voz elocuente me hizo descubrir, (en un primer acercamiento, prematuro, creo yo)  la magia de los cuentos de Rulfo, después aprendí a amar, el que para entonces era su libro favorito Pedro Paramo, difícil de entender en aquel tiempo para mí, con mis 16 años encima, tantas veces buscó explicármelo, pero solo comprendí y aprecié su profundidad y belleza algunos años después, justamente cuando ella ya no estaba aquí, junto a mí para saberlo.

Desde luego no todo lo que me recomendó llegó a ser de mi agrado, nunca pudieron gustarme muchos de los cuentos de Borges o las novelas de Fuentes, por más que ella se empeñara en decir que Aura era de lo mejor, no pude asimilar su estilo de escribir por mas que lo intenté.

Me hizo recordarla y amarla de esta manera, entre letras, besos y versos, tardes y noches de poemas y música para dos. Por esa época, ella ya escribía poemas que muchas veces me recitaba, cuentos que a veces leía, pese a que siempre buscó que yo escribiera algo para ella, nunca pude hacerlo, quizás porque en aquellos tiempos solía ser una persona feliz, disperso, distraído e impaciente; nunca pude perseverar en ese propósito, centenares de poemas a medio escribir, que siempre se quedaron sin terminar, pese a ello, los guardaba como grandes tesoros.

Octavio paz afirmaba que: “la poesía es una plegaria al vacío, un diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan”. De esta forma vislumbré el porqué estando con ella nunca pude escribir, solo pude hacerlo al palpar su ausencia, al comprender mi angustia y hartarme del tedio de no hacer nada que no fuera pensar en ella. Que ilógico fue que, el primer poema completo que conseguí escribir, jamás se lo leí, ahora años después mirando en retrospectiva, me percaté del tiempo perdido, los días en que pude habérselo mostrado y por miedo a que no fuera de su agrado, no me atreví, sabía por lo mucho que había leído que sería difícil impresionarla, torpe e inexperto, guardé ese poema condenándolo al olvido; tampoco pude en ese entonces imaginar que ella algún día no estuviera conmigo, (no tenia miedo de que eso pasara, nunca imaginé una vida sin ella, era algo que no cabía en el entendimiento de mi mente adolescente, donde las personas solo dejaban de estar presentes cuando morían) solo hasta la noche previa en que se mudaría, pudo por fin decirme que se iba para siempre, una inesperada despedida, porque ni en ese entonces, ni ahora he logrado asimilarlo, aquella lejana noche de septiembre en efecto fue, la última oportunidad que tuve de mostrarle mi poema, fue la última vez que la vi.

Ahora, aunque sé que estas palabras no las leerá jamás, queda como una remembranza  para ella, lo que siempre deseó y que nunca le pude mostrar, el primer poema completo que, inspirado en ella, en esa musa original, vuelvo a recordar.

Del primer amor

 

¿Cómo es el amor que siento por ti?

Me preguntas y no puedo responderlo

será porque es imposible describirlo,

o sucede que carezco de recuerdos para compararlo.

Comparar te permite establecer diferencias

y consecuentemente lograr una definición.

Solo sé que eres para mí, del amor,

la primera experiencia,

la primera mujer que se mete en mi corazón,

y como tal deberás comprender

que los errores que cometa contigo

me ayudarán a aprender

lo que debería o no hacer

para jamás hacerte sufrir.

Ahora por mi mejilla, una lágrima resbala, resuelta

y aunque quise, no la pude reprimir.

Más no me arrepiento, porque no es signo de tristeza

es solo una señal inequívoca

de la alegría que en mí despiertas…

… Y mentiría si dijera que no la extraño, no solo por todos los momentos que nos faltó vivir, los libros que no me leyó, las historias que no pudo contarme, los versos que no le inspiré, o las palabras de amor olvidadas que al oído no tuve tiempo de decir, es eso y ella también, son esos momentos que perdimos, que perdí.

Soñábamos con escribir historias juntos, donde yo hiciera los principios y ella los finales, ahora la sigo extrañando, cuando ella, donde sea que esté, tengo por seguro que ya me olvidó. Quizás me haya sustituido por alguien mejor, que este intento de poeta inconcluso. (Como saberlo, de estas memorias, estos recuerdos de los que escribo ahora, casi habrán pasado 12 años).

Me marcó la vida, no lo negaré jamás, me llevó de la mano por el principio de un viaje que no me canso de vivir; cada verso, cada estrofa, cada párrafo que lea o escriba, invariablemente me conducirán a su recuerdo y me alegrará el saber, que de esta forma, siempre la tendré presente en mí.

Ella: musa y poetisa. Yo: su fiel epígono.

Imagen

Photo by: mydearDelilah

AHE

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