Búsquedas y soledad.

29 agosto, 2015 at 0:43 (Escribiendo)


Cuando la soledad es lo único que te queda sabes que la odias pero te aferras a ella, de tal forma que nunca de ti se vaya…



Con frecuencia la búsqueda del <<amor>> nos sumerge en un mar de cambios, donde todo es sustituible, perecedero, breve y casi siempre irrepetible. Nos convertimos en repuestos de algo, somos desechos vivientes de un corazón negado, sin embargo a veces por soledad, otras tantas por confiar en el amor, nos arriesgamos a perdurar a sabiendas de que la sustitución es una forma vacía del olvido. Quizás la más practicada, nadie olvida aunque lo diga. Por tanto nos volvemos víctimas de la inmediatez dejando de ser pacientes, nos empeñamos en conseguir todo de manera rápida, apresurando los sentimientos, vamos simultáneamente del odio al amor, de la constancia a la indiferencia, abrazamos la bienvenida con la misma fuerza con la que soportamos a la ausencia abalanzándose sobre nosotros, dejamos de ser incondicionales y nos convertimos en una carga de soledad, aumentando con ello la sensación de vacío en nosotros y en los que nos rodean. Somos náufragos de nuestra propia tormenta, vórtice del espacio hundiéndose, siendo nosotros el eje en la perdición de otros; gravitando en torno a nuestras obsesiones solemos arrastrar a ellas a quienes por deseo o simple casualidad decidieron estar cerca, y entonces, sin culpa caen también, caemos todos; nadie se salva de ésta espiral descendente, de esta condena imposible de soslayar. Incrementando el vacío existencial confrontamos a la nada, envueltos en soledades individuales que se relacionan creamos colectividades que hacen imposible hallar el amor en medio de las sombras crecientes de tanta superficialidad profunda, de tanto adiós pronunciado en la búsqueda de sabernos fuertes, cargamos con nuestra fragilidad en el rincón más lejano del alma al que jamás dejamos entrar a nadie, para sentirnos seguros de que no nos dañarán.

Entonces el reemplazo aparece como herramienta útil en los corazones afligidos que se han quedado sin nadie a quién amar. Permanecer es entonces, una palabra prohibida en estos tiempos, quedarse en algo o en alguien es sinónimo de estancamiento; un barco que encalla siempre será olvidado, es preferible aventurarse al naufragio, así aunque perezcamos al final, quedaremos como símbolo de la desgracia y acaso sea eso lo que nos permita ser recordados, la mala fortuna es tinta permanente en la memoria de los que no caen, de los que con dolor saben recordar, para no olvidar a los desterrados, a los errantes que se pierden creyendo hallar caminos, cuando su destino es recorrer laberintos de los cuales nunca saldrán. 

 

imagen by: Annais Ferreira tomada de: everystockphoto.com

 
AHE.

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