Ella.

23 mayo, 2016 at 21:20 (literatura)

(Ella) podría ser una palabra inexistente que la defina.

La llamaría amor pero es más grande que eso,

ese sentimiento tan común para explicar

porque el corazón late de forma diferente.

Pero no es amor,

porque no duele aunque por dentro mata,

porque no da vida pero tampoco me la quita.

 

(Ella) podría ser una estación en mi cama,

y contener la forma de mi sexo.

De primavera a primavera.

Yo dentro de ella esculpiendo un poema.

Podría ser estación pero no lo es,

Quiere ser solo pasajera,

mirando a donde el destino me lleva.

De ser estación sería un otoño que florece,

en mi alma hecha de invierno

aunque su amor la incendia.

 

Podría también ser una nota entre mis manos,

pero aunque es música no podría ser

una de las canciones de moda sonando en la radio.

Porque es una sinfonía de gemidos

para escuchar por un siempre,

cuando entre sus piernas me olvido de morir sin ella.

 

 

Si ella quisiera ser; sería.

No alcanzaría toda la poesía del mundo

para determinar en qué versos cabría más

o en cuáles menos.

Por hoy la leo,

por hoy la escribo,

y la sigo llamando,

(al tenerla entre mis brazos)

 

«mía».

 

drug-passion-lust-3250782-l

Imagen de: Kainr  tomada de: http://www.everystockphoto.com

 

 

 

 

 

 

 

 

AHE.

Anuncios

Permalink Dejar un comentario

Búsquedas y soledad.

29 agosto, 2015 at 0:43 (Escribiendo)

Cuando la soledad es lo único que te queda sabes que la odias pero te aferras a ella, de tal forma que nunca de ti se vaya…



Con frecuencia la búsqueda del <<amor>> nos sumerge en un mar de cambios, donde todo es sustituible, perecedero, breve y casi siempre irrepetible. Nos convertimos en repuestos de algo, somos desechos vivientes de un corazón negado, sin embargo a veces por soledad, otras tantas por confiar en el amor, nos arriesgamos a perdurar a sabiendas de que la sustitución es una forma vacía del olvido. Quizás la más practicada, nadie olvida aunque lo diga. Por tanto nos volvemos víctimas de la inmediatez dejando de ser pacientes, nos empeñamos en conseguir todo de manera rápida, apresurando los sentimientos, vamos simultáneamente del odio al amor, de la constancia a la indiferencia, abrazamos la bienvenida con la misma fuerza con la que soportamos a la ausencia abalanzándose sobre nosotros, dejamos de ser incondicionales y nos convertimos en una carga de soledad, aumentando con ello la sensación de vacío en nosotros y en los que nos rodean. Somos náufragos de nuestra propia tormenta, vórtice del espacio hundiéndose, siendo nosotros el eje en la perdición de otros; gravitando en torno a nuestras obsesiones solemos arrastrar a ellas a quienes por deseo o simple casualidad decidieron estar cerca, y entonces, sin culpa caen también, caemos todos; nadie se salva de ésta espiral descendente, de esta condena imposible de soslayar. Incrementando el vacío existencial confrontamos a la nada, envueltos en soledades individuales que se relacionan creamos colectividades que hacen imposible hallar el amor en medio de las sombras crecientes de tanta superficialidad profunda, de tanto adiós pronunciado en la búsqueda de sabernos fuertes, cargamos con nuestra fragilidad en el rincón más lejano del alma al que jamás dejamos entrar a nadie, para sentirnos seguros de que no nos dañarán.

Entonces el reemplazo aparece como herramienta útil en los corazones afligidos que se han quedado sin nadie a quién amar. Permanecer es entonces, una palabra prohibida en estos tiempos, quedarse en algo o en alguien es sinónimo de estancamiento; un barco que encalla siempre será olvidado, es preferible aventurarse al naufragio, así aunque perezcamos al final, quedaremos como símbolo de la desgracia y acaso sea eso lo que nos permita ser recordados, la mala fortuna es tinta permanente en la memoria de los que no caen, de los que con dolor saben recordar, para no olvidar a los desterrados, a los errantes que se pierden creyendo hallar caminos, cuando su destino es recorrer laberintos de los cuales nunca saldrán. 

 

imagen by: Annais Ferreira tomada de: everystockphoto.com

 
AHE.

Permalink Dejar un comentario

Ella.

18 enero, 2015 at 0:49 (Escribiendo, literatura)

Ella traza con el humo del cigarro su silueta sin mi nombre, buscándome en el aire, como aliento que le falta.

Es verdad, el amor acaba, la soledad se queda a acompañar.

Ella se diluye como alcohol que resbala por su garganta, perdiendo su memoria en mi memoria.

Es verdad que el amor duele porque la nostalgia se queda a castigar.

Ella sabe de sus vicios, como supo también de mis vacíos y aún así decidió continuar, pensaba que algún día entre mi intermitencia moriría y así fue, de verdad.

El amor a veces falta, pero la ausencia no, ella siempre está.

Ahora Ella nada entre silencios diferentes, recordando lo que duele, sabe que los miedos son su peor herida. Pero nunca supo si fue el deseo su mejor mentira o mi amor su peor verdad.

Ella busca cada noche, entre cada sombra el atisbo de un regreso que no sucederá, en vano se acostumbra ahora a los silencios, silencios que cuando estuve yo, fueron más bien trincheras entre su destrucción pasiva y mi anhelo de querer de ella cuidar.

Ella no lo sabe ahora, pero somos raíz de la misma soledad. Nada florece entre amores pasajeros, Ella que siempre fue nómada y yo cansado estaba de ir de aquí a allá, dando tumbos por la vida, siempre a destiempo, siempre tan fugaz.

Y puedo escribir esto de Ella, aún sin mirarla, aún sin estar; agobiada de rutinas, de esperar por una sonrisa diluida, por que siempre supe que no era yo el hombre que curaría heridas en las que no pudiera pernoctar.

2015/01/img_0098.jpg

Smoke

Photo by: ana_labate

Tomada de: http://www.everystockphoto.com/photo.php?imageId=6572656&searchId=d91974c44e4d680f178f939173e57595&npos=195

AHE

Permalink 1 comentario

Poesía intacta y madrugadas rotas.

17 septiembre, 2014 at 0:08 (Escribiendo)

“En el laberinto de un poema, bajo la sombra de un silencio que se queda, te he buscado sin saber porqué”…

A veces me duermo leyendo poesía en voz baja, en medio de un silencio que no escucha y me da la espalda. En ese momento callado vuelves a mí, como un recuerdo que guardo y al que solamente acudo cuando tengo ganas de sentirme de nuevo feliz, esa reminiscencia indispensable se parece tanto a ti; y te recuerdo dormida, así sutil, así rendida; tan pronto comenzaba a susurrar a tu oído los primeros versos, las primeras palabras, mientras te desvanecías en un sueño que siempre deseé me encontrarás ahí. Quizás sigo haciendo ese ritual por costumbre aunque no disfrute tanto la poesía desde que ya no estás aquí, pero lo repito cada noche, tal vez porque confío en que el silencio me escuche y como siempre, apiadándose de mí, me regale otro recuerdo o algún sueño con tu nombre, y te eternice de nuevo, lejos de esa soledad a la que me condeno al saberte perdida y sin esperanzas visibles de encontrarte en este corazón que fue también hogar para ti.

Pero de repente vuelvo a lo habitual, a la rutina de naufragar a ciegas buscando un amor que no vendrá, y entonces la oscuridad que reina y a mi sombra segrega, junto con esas infinitas ansias de dejarlo todo y volver a ser aquel que fui, hombre sin poemas, sin letras que intentaran descifrar aquello que nunca entendí, hombre que amaba tanto y no tenía manera de expresarlo a menos que todo fluyera dentro de un abrazo, así espontáneo, cerrando los ojos y afirmando que, poesía contigo, era compartir cada latido y vivirlo en ese instante donde ahogábamos distancias enteras, silencios que parecerían barreras sino supieras que te guardaba ahí. Y es que es tan difícil argumentar olvido cuando aquí no dejaste vacíos ni siquiera rendijas por las que pudieras escapar, ni malos momentos o, ¿será que mi memoria selectiva juega a tu favor y magnífica todo lo bello dejando que detrás de tu recuerdo solo quede luz? Supongo eso es a lo que llaman amor eterno, eso intangible que no podemos poseer y ni la memoria basta para contenerlo por eso fluye libre y a veces lejos, tan lejos que no hay mirada que lo pueda sostener.

Y podría volver a vivirlo todo, aún sabiendo cómo terminará, yo leyendo poemas a la nostalgia como una extraña sombra compañera que una vez acostumbrado a ella no parece tan mala como la soledad, pero sobre todas esas malas consejeras prefiero tu risa, o esas ganas inmensas de que interrumpas mi introspección, y a besos contengas este torrente de letras que fluyen de la nada y a ningún lugar me llevan, al menos no a aquellos a los que quisiera llevarte, un bar de mala muerte, con música ajena al amor, un café antiguo de esos a los que nadie frecuenta para no perturbar a las sombras del pasado que siguen buscando perdón. O caminar contigo por las calles tan bien conocidas de esa ciudad que solo transito porque guarda cada paso de nuestra juventud. Y aunque sé muy bien que todo me conduce a la nada, quisiera por un momento volver a casa convencido de que tu recuerdo anclado en el viento quedó, pero ya es otoño y las hojas cayendo me recuerdan que todo tiene un ciclo, y que es en vano contener al olvido cuando hace tiempo el desamor a las letras borró.

Septiembre llega y también pasará, otra madrugada me espera garabateando letras en una habitación que ya no es mía, cuando todo quedó copado por tu olor, o aún más por los ecos de un «te amo, gracias por la poesía, amor». Mientras tanto, uno sigue escribiendo sin saber bien porque razón, los desconocidos nos llamarán poetas, pero solo somos esos solitarios que se desprenden de ecos de un tiempo muerto que para nosotros debe ser como decir adiós. Aunque ese adiós queda postergado siempre para un momento indicado, porque decías que hacer las cosas por inercia nos hace pesada el alma y evita que hagamos lo que se ama, quizás por eso es ahora tan difícil sonreír ante este espejo que ya no es tu mirada y que no devuelve más que la misma mueca repetida de un corazón que te extraña con la nostalgia rota y la madrugada intacta porque ningún sueño con tu nombre esta vez la perturbó.

IMG_0054.JPG
Laura Hancock 3
Imagen: Jaci Berkopec
Tomada de: http://www.everystockphoto.com/photo.php?imageId=3811906

(“Tú que sabes como es el infinito no sueltes aun mi mano, quiero experimentar que sienten los enamorados cuando deciden un camino recorrer”).

AHE

Permalink 1 comentario

De amor y letras.

29 junio, 2014 at 22:43 (literatura)

Desde que la poesía la escribe ella,

es más fácil encontrarla entre las letras, 

y aunque me guste tanto leerla, 

no la prefiero ni como musa ni poeta, 

la prefiero y la requiero aquí entre mis brazos,

donde pudiendo ser todo y tanto,

elige ser mujer y se entrega sin pensarlo,

aunque yo más bien de escribir no sepa nada

y de abrazar me tenga que enseñar de vez en cuando

a soltar para no hacerme dependiente de sus labios.

 

Y sé que cuando me besa y me descubre

mientras escarba con su lengua entre mi boca,

y en cada uno de esos besos me voy dando cuenta

que ya no sé ser sino es estando dentro de ella.

 

Entonces despierto mientras la noche acaba.

Y antes de que sea mañana nos descubriremos siendo nada,

y entenderemos que la condición de ser solo sueños,

no sirve de mucho cuando nos entendemos como parte de un destino

que nos quiere más reales y menos dispersos,

que nos sepa tangibles y vea en nosotros la esperanza

de mantener por siempre un amor eterno,

lejos de las rarezas de estos tiempos,

que pareciera solo existen en los libros o en los cuentos.

 

Pero siendo ella musa y yo ¿poeta?

Nos preguntaremos cada cierto tiempo,

si seguiremos siempre juntos a pesar del desgaste

de la inspiración y de las letras,

si sacrificaremos libertad a cambio de entregarnos cada noche,

en ese danza con la oscuridad de nuestros cuerpos.

Si eso que todos llaman amor o solo deseo,

sea suficiente motivo para regresar cuando estemos lejos

y los caminos sin nosotros se hayan borrado

o no quede nada más que el recuerdo de saber que fuimos historia

en una época donde todos los demás eran inciertos.

 

 Imagen

 Between the Lines

Photo by: At~A~Glance

Tomada de: http://www.everystockphoto.com/photo.php?imageId=312727

 

AHE

 

Permalink 2 comentarios

No supe si se llamaba amor.

1 mayo, 2014 at 23:25 (literatura)

Supongo se llamaba amor a esa manía tuya de contagiarme con tus gustos. Supongo nos faltaba tener algo en común que nos hiciera buscarnos sin agotar los caminos de la complicidad y el cariño por pertenecernos, porque a fuerza de estar juntos fingí acostumbrarme a todo; a tus canciones banales que pretendían hacernos creer que el amor se podía reflejar en ellas, a las idas al cine para vivir historias que como amores ocasionales no podíamos darnos, a las lecturas sin sentido, la poesía tan falta de brillo, donde tú fingías escuchar con placer los libros y poemas que te leía. Impregnada de tus gustos por la literatura barata me fue imposible quitarte de la cabeza a los libros de Coelho y tantos otros escritores para masas huecas.

               Supongo fue que entonces recaí en la ambigüedad de buscarte en el deseo, en ese intento estéril y peligroso de intercambiar amor por sexo. Supongo no fui yo el que te orilló al final a alejarte. Sostengo fuiste tú la que tardó en darse cuenta de que el enamoramiento por si solo es insostenible cuando no se comparten otras tantas afinidades. Entonces el silencio llegó a tiempo a salvarnos, a ti de mí y a mí de ese deseo irrefrenable de confundir amor en la retórica del sexo sin hambre.

               Dijiste entonces el amor no es para mí, y yo no hice nada para contrariarte. Entonces te di dos consejos, no sin antes hacerte mía como última despedida para que te llevarás en el cuerpo la configuración de tus orgasmos tras a mí entregarte. Te dije nunca le pidas a alguien que te lea poesía si no quieres enamorarte. Tampoco te dediques a alguien como musa, a menos que estés dispuesta a desangrarte de melancolía cuando se acabe todo lo que los hacía quedarse.

 

Porque incluso antes de ti, yo ya sabía del daño de dedicar letras a quien solo quieres como amante.

 

 

Imagen

Tango in black
photo by: zabara_tango
tomada de: http://www.everystockphoto.com/photo.php?imageId=2277936

 

 

                                                                                                                                           AHE

 

Permalink 2 comentarios

Esta vez no supe como volver.

28 abril, 2014 at 22:52 (Escribiendo)

Esta vez no supe cómo volver

aunque me sé de memoria tus caminos.

Recorrerte era un después 

que se presentaba antes de besarte.

 

Esta vez quise creer que podía

afrontar sin ti la vida.

Y otra vez me equivoqué,

me vi tan tonto buscando una salida.

 

Esta vez los pasos me guiaron a otra parte.

Me llevaron al destino errante de otros brazos,

me condujeron por la concupiscencia ajena

de una mujer de la que no recuerdo ni su nombre.

 

Esta vez ni el silencio quiso saber de mí.

Me abandonó como se olvida a un desconocido.

Me enfrentó con una soledad que no me corresponde, 

me vi escribiendo tanto y en todo esto te encontré.

 

Esta vez será un instante que he guardado 

para que si preguntan dónde me perdí,

a todas ellas les diré tu nombre.

Que sepan que no fuiste destino para mí.

 

Esta vez soy un tal vez y no un por siempre,

Un solitario que agotó los todavía

cuando aún quedaba tanto por decir.

Un náufrago que vislumbra la orilla.

 

 
Y aún así decide perecer…

 

 

Imagen

Tan solo uno entre tantos…
imagen de: Adriano Agulló.

 

 

AHE

Permalink Dejar un comentario

Lugares de la memoria.

13 febrero, 2014 at 2:13 (literatura)

A veces duele pensar que éstos lugares donde solíamos situar nuestra historia, ya no nos verán pasar juntos jamás, duele saber que debo olvidarlos por obligación, por necesidad del corazón. Lugares que se construyen con cada paso, y se vuelven ruinas, polvo o cenizas, cuando no se dejan huellas que nos hagan regresar a ellos.  Ciudades que no se viven si no es compartiéndolas con la compañía de un amor, que le de una nueva perspectiva al sentido de habitar y así descubrirse completos en medio del bullicio o del silencio, siendo parte de la crónica de un espacio y tiempo que coinciden, y sitúan un punto de esa historia particular en nuestro pequeño universo. Son esas historias, coincidencias o recuerdos, los que vuelven luminosa o gris a toda ciudad que aunque ya no estemos en ella, la llevaremos siempre presente en la memoria.

¿Y qué pasa con esos lugares dispuestos muchos años antes de que nosotros existiéramos? Escenarios inventados expresamente para el amor, ¿Qué sucede cuando sobreviene lo contrario y el amor no perdura? Duele imaginar que justo ahora, en alguna ciudad, distante o cercana, hay un café que nos espera y que nunca nos verá llegar, sentarnos ahí por unas horas, charlar de cualquier cosa, reír y  llorar de felicidad al ocurrir en un beso que quizás a nosotros no nos diga tanto o nos haga sentir más enamorados, pero que marcará un vestigio en nuestro tiempo y que, muchos años después, nos haga volver con tan solo cerrar los ojos.

Es triste imaginar que son paisajes que se perderán en el olvido del tiempo, que nuestra  imaginación no podrá hacerlos subsistir ni siquiera en los recuerdos, y no podamos escribir nuestro destino en ellos. Serán entonces una escenografía que se desechará para una historia que no tendrá lugar, porque incluso ni en vidas alternas (si acaso existen) podremos contemplar.

Eso es lo que más duele, casi tanto como este amor que se pierde, esa ausencia que solo esos lugares de la memoria, podrán notar y a pesar de nosotros, permanecerán.

Imagen

Night Streets… Favorite. photo by: Tim Psych

AHE

Permalink Dejar un comentario

Amar a destiempo.

25 enero, 2014 at 0:10 (literatura)

Amar a destiempo es morir lento, es caer en la espiral extraña de sentirte cerca cuando todo de mí te aleja, girando cada vez con más fuerza, es vivir en la inexplicable sensación de sujetarte sin lograr asirme de tu corazón, de saber que soltar es la mejor forma de amar sin herirte.

Amar a destiempo es deshacerse en la espera de lo que no pasará, lacerados por el tiempo que ocurre deprisa, sin dejarnos vivir el momento, la ilusión para descubrirnos cerca coincidiendo en un destino que nos espera.

Es sabernos gritos contenidos, murmullos que se ahogan en medio de un silencio que no debería existir entre aquellos que un día se prometieron amar hasta el fin,  porque silencio en el que no se besa o no se abraza, es un silencio perdido, un instante guardado marchito, una herida que nos hará morir.

Amar a destiempo es tener las suficientes razones para huir y aun así quedarse quietos, sujetos a la esperanza débil de que un amor presente y otro que ya es pasado, puedan volver a coincidir. Es dejarse en un desierto ajeno, es desterrarse en una soledad obscena que nos castiga sin permitirnos dejar huellas para que alguien más nos encuentre ahí.

Amar a destiempo es deshacer un “nosotros”. Es quedarse solo, escribiendo un amor sin ti…

 

left with opened hands photo by: Derrick

 

AHE 

Permalink Dejar un comentario

Otra vuelta al sol para seguir compartiendo.

10 diciembre, 2013 at 23:26 (literatura)

Otra vuelta al sol y el mundo sigue girando bajo nuestros pies, en tanto uno despierta con la sensación de que nada cambia cuando todo lo hace, y el día anterior no es el mismo al de hoy. Este año particularmente, fue diferente a los anteriores. Siempre he creído que crecer no es sinónimo de sumar otro año a tu vida, pienso que se crece en la medida en que las metas se cumplen y los sueños continúan siendo uno de los motores de la vida, el amor y la amistad de las personas que amas y te aman, son los otros motivos que te impulsan a seguir. Por lo cual puedo decir, que este año ha sido de mucho crecimiento, sumé nuevos amigos a la vida, más abrazos y sonrisas y por lo mismo, me llené de más sueños individuales y compartidos.

Y si, ha sido diferente. Me he preocupado y ocupado más por vivir y me he olvidado mucho de las ataduras que condicionan el andar; lo cierto es que es difícil que cambien las prioridades en la vida, pero he puesto en práctica ciertas cosas que había ido olvidando y dejando atrás en el camino, y en este día especial para mí las quiero compartir con todos ustedes:

He buscado la manera de estar más cerca de las personas que quiero, porque no se debe dar por hecho que las personas siempre estarán aunque uno se vaya.

He procurado abrazar más y callar menos. Entenderme con palabras y miradas dejando menos de mí en los silencios.

He repartido más sonrisas y recibido más de ellas incluso de quienes menos esperaba.

He escrito y leído mucho menos, pero a cambio he vivido más para seguir escribiendo y compartiendo letras y así este ciclo siga en movimiento.

Me he guardado en el corazón a las personas que por alguna razón se han ido despidiendo, a fin de no borrarlas de los recuerdos.

He entendido que a veces uno debe darse pausas para pensar y convivir a solas y que no hay prisa por llegar, mientras se sepa lo que buscamos.

Y si en esa pausa uno levanta el vuelo, es para no parar, para no detenerse, o tal vez para finalmente hacerlo y hallar en alguien la razón para seguir creciendo.

 

Cada letra, cada espacio, cada línea, y también cada hoja en blanco, conforma a cada uno de ustedes que en este año me acompañaron y motivaron a crecer y seguir escribiendo, pese a varios intentos por darme un respiro, y en ese respiro dejar de hacerlo. A cada uno de ustedes, mi más sincero cariño y donde quiera que estén, les mando un abrazo afectuoso y les doy las gracias por seguir leyendo.

 

Otra vuelta al sol y seguimos aquí, compartiendo.

 

AHE

 

 

Permalink Dejar un comentario

Next page »